Congestión y mastitis

Febrero, 08 2017
Congestión y mastitis

Congestión fisiológica

Durante los primeros días después del parto, el pecho sigue blando y produce calostro, la primera leche. El calostro es de muchos colores y la cantidad puede parecer pequeña, pero se produce justo en la cantidad correcta. El calostro es rico en factores inmunológicos que protegen a su bebé recién nacido.
En 72 horas notará cambios en los pechos. Se llenarán y se pondrán firmes, calientes y quizás sensibles cuando la producción de leche aumente y el calostro comience a cambiar a leche madura. El término para este cambio en la turgencia del pecho es congestión fisiológica.
Es normal y frecuente sentir molestias leves o moderadas. Algunas mujeres lo experimentan solo 24 horas, pero en otras, la congestión puede ser más intensa y puede durar varios días.
Sus pechos se ajustarán con el tiempo y producirán exactamente la cantidad correcta de leche para su bebé. En casos extremos o congestión dolorosa prolongada, solicite ayuda de una consultora de lactancia o de un profesional sanitario. Su bebé le ayuda con el tratamiento de la congestión fisiológica extrayendo leche con frecuencia. Esto significa que debe darle el pecho al menos 8 a 12 veces cada 24 horas. Si su bebé no se coloca adecuadamente o no hace tomas frecuentes, los pechos pueden estar excesivamente llenos. (También puede extraer la leche para aliviar la congestión mamaria.)
Esta turgencia reduce la elasticidad de los pechos y los pezones, lo que puede conducir a más problemas de colocación del bebé o pezones doloridos.
La congestión fisiológica debe solucionarse en los primeros 4 o 5 días. Si persiste, consulte con un profesional sanitario que pueda ayudarle.

Congestión patológica

Si el problema persiste, o la sensación de turgencia intensa o dolor se produce después de los primeros 7 a 10 días, entonces podría tratarse de una congestión patológica debido a que los pechos no se están vaciando adecuadamente.
Si el bebé no se engancha bien al pecho suele ser por causa de conductos bloqueados, lo que posteriormente provoca la congestión.
El pecho se hará más sensible, quizás en una zona específica, y puede producirse el enrojecimiento de la zona.
Los cambios de posición durante la lactancia pueden ayudar, así como los masajes en la zona afectada antes y, a veces, durante una toma.
Las tomas frecuentes garantizarán que el flujo de leche continúe, pero asegúrese de que la colocación es la correcta solicitando el consejo de un profesional sanitario.

Si no se extrae la leche, esta permanecerá en el pecho y liberará señales químicas que
reducirán la producción de leche. Una congestión constante prolongada conlleva una reducción de la producción de leche y una posible mastitis.

Mastitis

La mastitis describe una situación de inflamación de la glándula mamaria o del tejido mamario. La mastitis puede estar causada por presión interna o externa que produce una estasis de la leche en el pecho. La congestión prolongada puede causar mastitis y, por tanto, pezones agrietados sin tratar.

Las señales de mastitis son:

  • Dolor a la palpación en una zona en particular del pecho
  • Zona caliente y enrojecida del pecho
  • Sensación general de malestar
  • Síntomas pseudogripales
  • Fiebre

Puede consultar con un profesional sanitario para que le diagnostique y le proporcione tratamiento.

Tratamiento:

  • Tomas y/o extracciones frecuentes para aliviar la congestión y estimular el flujo de leche
  • Reposo
  • Masaje del pecho, especialmente en la zona afectada
  • Paños calientes antes de la toma para estimular la salida de la leche
  • Es posible que necesite medicación. Acuda al médico.
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